EL MUNDO DE ASHLANDS

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EL MUNDO DE ASHLANDS

 

Los Clanes de Ashlands: La Danza de la Devoción y el Caos


En el sombrío reino de Ashlands, donde las sombras devoran la luz y los susurros de tiempos olvidados resuenan en cada piedra, los Devoradores Eternos, los dragones antiguos, gobiernan con su insaciable hambre. Estas bestias titánicas, más dioses que criaturas, imponen su voluntad sobre los clanes, quienes tributan con sangre, conocimiento y riquezas para evitar su furia. No hay rey en Ashlands, solo la ley de los dragones y el eco de clanes enfrentados por poder, supervivencia y legado.



Los Clanes y sus Guaridas


Los Seguidores del Vacío – Heraldos de la Locura


“Antes del primer fuego, antes del primer aliento, el Vacío ya susurraba su nombre.”


Los Seguidores del Vacío son la orden más antigua, aquellos que escucharon los susurros de los dioses olvidados y abrieron las grietas hacia planos inconcebibles. Su devoción al Caos los llevó a la grandeza… y a la caída. En eras pasadas, gobernaron Ashlands con rituales prohibidos, pero su reinado terminó cuando el Cónclave de Sabios los derrocó, confinándolos a la ruina de su santuario profano, el Templo del Vacío. Allí, en lo profundo de las cavernas de la desesperación, continúan invocando entidades que no deberían existir, aguardando el día en que las estrellas se alineen para reclamar lo que fue suyo.



El Cónclave de Sabios – Guardianes del Conocimiento Prohibido


“Nosotros no olvidamos, nosotros no perdonamos. La historia es la espada con la que forjamos el destino.”


Eternos observadores, el Cónclave de Sabios es el clan más antiguo aún en pie. Desde su fortaleza, las Torres del Pensamiento, conservan pergaminos, códices y secretos que incluso los dragones respetan. Fueron ellos quienes detuvieron el ascenso de los Seguidores del Vacío, encerrando su conocimiento maldito en criptas selladas con sangre y cenizas. Pese a su aparente neutralidad, su alianza con los Devoradores Eternos los ha convertido en la única voz mortal capaz de influir en su voluntad. Su poder radica en la información, y toda Ashlands lo sabe.



Los Hijos del Bosque – Herederos de la Tierra Viva


“La tierra nos da vida. La tierra nos toma. Nosotros somos la tierra.”


Mucho antes de que las ciudades fueran talladas en piedra y los clanes erigieran sus fortalezas, los Hijos del Bosque ya caminaban entre raíces y sombras. No son elfos, ni bestias, ni humanos: son el alma indomable de Ashlands, protectores de la fauna y las criaturas que otros clanes sacrifican sin piedad. Sus druidas, sílfides y damas del bosque habitan el Bastión Salvaje, un reino oculto donde la propia naturaleza los protege. Mantienen una rivalidad con el Aquelarre, a quienes consideran asesinos de la vida misma, y sus lazos con el Cónclave de Sabios son frágiles pero necesarios.



Los Espectros del Invierno – Señores del Frío Eterno


“No hay compasión en el invierno. No hay piedad en la tormenta.”


Desde las tierras heladas del sur, donde las tormentas no cesan y los lobos cazan en manadas, surgen los Espectros del Invierno, un clan de guerreros endurecidos por la nieve y la guerra. Liderados por la imponente Emperatriz Skadi, su gente no busca la conquista, sino la supervivencia en un mundo donde solo los fuertes prosperan. Se resguardan en el Trono Invernal, una fortaleza esculpida en hielo y piedra. Comparten raíces con los Señores del Ocaso, y en tiempos de guerra, sus filas marchan como uno solo.



Los Señores del Ocaso – Maestros de la Muerte


“La vida es un ciclo. Nosotros decidimos cuándo termina.”


Los Señores del Ocaso dominan el arte de la necromancia, guiados por rituales ancestrales cuyos orígenes se pierden en el polvo del tiempo. Su poder no yace en la espada, sino en los cadáveres que yacen bajo la tierra, esperando ser despertados. Residen en la Necrópolis, una ciudad silenciosa donde los muertos sirven a sus amos con devoción inquebrantable. Algunos los consideran herejes, otros temen su poder, pero todos reconocen su utilidad. Sus lazos con el Aquelarre son oscuros y secretos, pues comparten la obsesión por la trascendencia más allá de la carne.


El Pacto Sagrado – Heraldos de la Fe


“La devoción es nuestro escudo. La fe, nuestra espada.”


El Pacto Sagrado es la respuesta a la decadencia, un bastión de luz en un mundo corroído por el pecado. Desde la Basílica del Pacto Sagrado, sus caballeros y sacerdotes purgan la oscuridad donde la hallan, luchando contra las influencias del Aquelarre, los Seguidores del Vacío y los Señores del Ocaso. Pero la fe tiene su propio precio, y sus dogmas son tan temidos como venerados. Aquellos que osan desafiar su voluntad son marcados como herejes y perseguidos hasta el fin del mundo.



El Aquelarre – Nobles de la Sangre y la Sombra


“La magia es hambre. La sangre es poder.”


Ocultos en la Mansión del Aquelarre, los aristócratas de la noche tejen conspiraciones y celebran oscuros rituales. Encabezados por el infame Gran Maestro Halvard, sus nobles pactan con entidades antiguas, sacrificando bestias y almas para alimentar su insaciable poder. Son la némesis natural del Pacto Sagrado, y su relación con los Señores del Ocaso es un juego peligroso de mutuo beneficio y traición.



La Mano Invisible – Tejedores de Fortuna y Muerte


“Todo tiene un precio. Incluso la verdad.”


Inspirados en la intriga y la astucia de los mercaderes olvidados, la Mano Invisible rige el comercio clandestino desde el Mercado Proscrito, un enclave oculto en lo más profundo del bosque. Allí, venenos, armas y secretos cambian de manos en el silencio de la noche. No tienen dioses ni reyes, solo oro y promesas. Son la facción más joven, pero su influencia se extiende como una plaga. Sus negocios con el Aquelarre y los Seguidores del Vacío los mantienen en la mira del Pacto Sagrado, pero siempre encuentran la forma de sobrevivir.



Las Ratas del Océano – Señores de la Marea y la Anarquía


“Los débiles obedecen. Nosotros saqueamos.”


Desde la Bahía del Corsario, los Ratas del Océano gobiernan las rutas marítimas, piratas de todas las razas y culturas que encontraron en el caos su hogar. Cazarrecompensas, contrabandistas y marinos malditos forman sus filas, uniendo fuerzas solo cuando la promesa de oro es suficiente. Son impredecibles, cambiando de aliados según la conveniencia, pero su desprecio por la autoridad los ha puesto en conflicto con todos los clanes en algún momento.


La Guerra Eterna


En Ashlands, los clanes no son solo rivales; son fuerzas opuestas en un equilibrio frágil, mantenido únicamente por la voluntad de los dragones. Unos luchan por la fe, otros por el conocimiento, algunos por la supervivencia y otros simplemente por el placer del caos. Pero todos, sin excepción, tributan a los Devoradores Eternos, pues hasta el más poderoso sabe que en el juego de Ashlands, nadie desafía a los dragones y vive para contarlo.